
Lo que aprendí de José Elías sobre empresa, crisis y resiliencia
Esta semana asistí a una tertulia exclusiva organizada por EO Madrid con José Elías, presidente de Audax Renovables y propietario de La Sirena. Fui con la expectativa de escuchar a un empresario conocido, directo y poco dado a suavizar sus mensajes. Salí con bastantes más notas de las que caben en una publicación de LinkedIn.
José Elías tiene una historia empresarial que se ha contado muchas veces desde los titulares: Audax, La Sirena, operaciones corporativas, inversiones, exposición pública, fútbol y patrimonio. Pero en una charla privada, con empresarios delante y sin el formato rápido de las redes sociales, lo que más me interesó no fue la cifra ni la anécdota brillante. Fue la forma en la que enlazó decisiones, errores, crisis personales y aprendizaje empresarial.
Las decisiones que bifurcan una vida
Una de las ideas que más se me quedó fue su reflexión sobre las 30 o 40 decisiones que de verdad bifurcan una vida. El resto, decía, suele ser rutina. Vivimos dentro de un carril hasta que algo nos obliga a salir. Y ahí utilizó una imagen que me pareció muy potente: la víbora.
Cuando algo te muerde, una crisis, una pérdida, una quiebra o un golpe inesperado, sales de la cueva a buscar el antídoto. Esa salida forzada es incómoda, pero también es donde una persona cambia. No porque quiera, sino porque no le queda otra.
En su caso, habló de pérdidas personales muy tempranas, de la muerte de su madre y de su padre cuando era joven, y de cómo esas experiencias le cambiaron la escala de los problemas. No lo planteó desde el victimismo. Al contrario. Lo explicó como una forma de resiliencia. Cuando algo grave ya ha pasado por tu vida, muchas otras dificultades pierden tamaño.
Esa idea conecta bien con el emprendimiento real, no con el que se vende en vídeos cortos. Muchas personas empiezan por vocación, pero muchas otras empiezan porque no tienen alternativa. En ambos casos, la empresa acaba siendo una prueba de resistencia. No gana siempre el más brillante. A menudo aguanta más quien soporta mejor el golpe, aprende antes y sigue avanzando cuando el plan inicial se rompe.
La quiebra de 2008 y una norma que no volvió a romper
Elías habló sin adornos de su quiebra en construcción durante la crisis de 2008. Se quedó sin cobrar, sin clientes y con una lección grabada: no volver a ser proveedor de dinero de otros. En sus palabras, nunca más aceptar pagarés.
Me pareció una de las partes más interesantes de la charla porque resume algo que muchos empresarios aprenden demasiado tarde. Vender no siempre es cobrar. Facturar no siempre es ganar. Y trabajar mucho para financiar a un cliente que no paga puede destruir una empresa aunque la cuenta de resultados parezca razonable durante un tiempo.
Según contó, de esa reflexión llegó casi por descarte al sector eléctrico. Buscaba un negocio donde no se funcionara con pagarés, y acabó encontrando un camino en la comercialización de energía. La historia de Audax, tal como la explicó, empezó con muy poco: unos 3.000 euros, un curso y la venta de luz casa por casa, más desde la mentalidad de vendedor que desde la de ingeniero.
Audax Renovables es hoy una compañía cotizada del sector energético, con Francisco José Elías Navarro como presidente ejecutivo, según la información corporativa de la propia empresa. Elías también compró en 2021 el 100 % de La Sirena a través de su grupo Excelsior Times, una operación que se presentó entonces como una vía para impulsar el crecimiento de la cadena de congelados en España.
Lo importante, al menos para mí, no está solo en el salto empresarial. Está en la secuencia: crisis, aprendizaje, cambio de sector, venta directa, problema de liquidez, oportunidad y decisión. Visto desde fuera, las historias de éxito parecen más limpias de lo que fueron. Contadas por quien las ha vivido, aparecen llenas de tensión, deuda, miedo y momentos en los que una mala decisión podía cerrar el camino.
Constancia, talento y equipos mejores que uno mismo
Hubo dos frases que apunté literalmente.
“Rodéate de gente mejor que tú, y que te supere.”
“Es mejor ser feliz que tener razón.”
La primera debería estar escrita en cualquier empresa que quiera crecer de verdad. Muchos fundadores se convierten en cuello de botella porque contratan perfiles que ejecutan, pero no perfiles que les cuestionan. José Elías insistió en la importancia de identificar y retener talento, dar oportunidades a gente de dentro y traspasar responsabilidad real a los directivos. No solo tareas. Responsabilidad con dinero, decisiones y ego incluido.
También fue muy claro sobre los socios. Su frase, dicha con esa mezcla de humor y experiencia que evita cualquier PowerPoint, fue que “un socio, un problema; dos socios, dos problemas”. No lo interpreté como una prohibición de asociarse, sino como una advertencia. Un socio debe aportar algo más que dinero. Si no aporta criterio, mercado, gestión, conocimiento o capacidad real de desbloquear situaciones, puede terminar siendo una carga.
La segunda frase, la de ser feliz antes que tener razón, me pareció menos empresarial y más útil todavía. En la vida de empresa hay muchas discusiones donde ganar el argumento sale caro. Puedes tener razón con un cliente, con un socio, con un proveedor o con un directivo, y aun así perder tiempo, energía, relación o foco. A veces compensa más cerrar el tema, aprender y seguir.
El coste personal de construir
Otra parte que agradecí fue que no romantizara el camino. Habló de crecimiento, de abrir empresas, de expansión internacional y de operaciones que salieron bien, pero también del coste personal. Nada es gratis. Construir empresas consume tiempo, energía, vida familiar y relaciones.
Esto se suele ocultar. En el relato público del empresario aparecen las rondas, las adquisiciones, el EBITDA, las fotos y los titulares. Mucho menos se habla de lo que se queda por el camino. Elías lo hizo sin convertirlo en una escena dramática, pero sí con suficiente claridad como para recordar que la ambición también tiene factura.
Me gustó que mezclara esa dureza con detalles muy terrenales. Comentó que hoy le hacen feliz cosas sencillas, incluso sus animales. Ese contraste me pareció muy humano. Alguien puede manejar operaciones de millones y, al mismo tiempo, encontrar calma en algo que no tiene nada que ver con el balance.
También habló de sus hijos y de cómo intenta educarlos para que no vivan como rehenes de su patrimonio. La frase que dejó fue directa: “El rico soy yo, ellos son hijos de rico; si quieren dinero, que curren”. Más allá del tono, hay una reflexión interesante sobre la transmisión de valores en familias empresarias. El patrimonio puede ser una ventaja, pero también una jaula si sustituye al esfuerzo, al criterio y al sentido de responsabilidad.
IA, empresa y decisiones
La parte de inteligencia artificial fue breve, pero reveladora. No la trató como una moda ni como una amenaza apocalíptica. Dijo que la usa ya en el día a día, también para temas de M&A y decisiones empresariales, y que estamos en pañales de lo que viene.
Me quedo con esa lectura porque encaja con lo que muchos estamos viendo en nuestras empresas. La IA no sustituye la experiencia, pero empieza a cambiar la forma de preparar una decisión. Puede ayudar a ordenar información, revisar escenarios, analizar documentos, comparar hipótesis y detectar puntos ciegos. Donde antes había horas de lectura o de preparación, ahora puede haber una primera capa de análisis mucho más rápida.
Pero el criterio sigue siendo humano. Y, escuchando a José Elías, diría que esa es precisamente una de las constantes de su mensaje: no hay secreto automático, ni fórmula mágica, ni atajo limpio para hacerse rico. Hay persistencia, riesgo, decisiones, equivocaciones y una forma determinada de vivir la empresa.
Salí de la tertulia con una sensación clara. A veces buscamos en estos encuentros una gran revelación, una frase que explique el éxito de alguien. En realidad, lo valioso suele estar en otra parte: en escuchar cómo una persona que ha construido de verdad habla de sus errores sin necesidad de maquillarlos demasiado.
Quizá esa sea la principal lección. La empresa no se entiende solo desde lo que sale bien. Se entiende desde las crisis que obligan a cambiar de sector, desde las normas que uno decide no romper nunca más, desde las personas mejores que uno mismo que consigue sentar en la mesa y desde la capacidad de seguir cuando aparece la víbora.
Preguntas frecuentes
¿Quién es José Elías?
José Elías Navarro es un empresario español, presidente ejecutivo de Audax Renovables y propietario de La Sirena a través de su grupo Excelsior Times.
¿Qué es Audax Renovables?
Audax Renovables es una compañía cotizada del sector energético dedicada a la comercialización y generación de energía, con presencia en varios mercados.
¿Por qué compró José Elías La Sirena?
La operación se anunció en 2021 como una adquisición del 100 % de la cadena de congelados por parte de Excelsior Times, con el objetivo de impulsar su crecimiento en España.
¿Cuál fue la idea más importante de la charla?
Para mí, la más útil fue que el éxito empresarial no depende de un secreto, sino de persistencia, resiliencia, buenas decisiones y capacidad para rodearse de personas mejores que uno mismo.