Cada cierto tiempo reaparece la misma promesa: la app definitiva para organizar tu vida. La que te va a convertir en una persona ordenada, disciplinada y productiva por arte de magia. Y, sin embargo, si algo he aprendido con los años es que la productividad no se compra: se entrena, creando hábitos día a día, y además cada uno la entrena a su manera. Hay multitud de corrientes y formas de hacerlo.
Por eso me llamó la atención la historia de Jeff Huang, que se hizo relativamente conocida por algo tan simple como efectivo: su “app de productividad” es un archivo .txt infinito. Un documento de texto sin fin donde vuelca cada día lo que tiene por delante y que, con el tiempo, se convierte en registro de lo que ha hecho, de con quién se ha reunido, de ideas, decisiones y tareas.
Y lo interesante no es si su método es “el mejor”. Lo interesante es lo que hay detrás: buscar un sistema que no estorbe y a ti te resulte cómodo y práctico.
Cuando el sistema te roba más tiempo que el trabajo
A mí me pasa como a mucha gente: he probado herramientas, métodos, listas, recordatorios… y siempre hay un momento donde el propio sistema empieza a pedirte mantenimiento. Ajustar vistas, mover tareas, reordenar etiquetas, decidir si algo es “tarea”, “nota”, “proyecto” o “subproyecto”… y de pronto te descubres organizando en lugar de haciendo.
Ahí es donde el enfoque de Jeff Huang me parece útil como idea general: reducir fricción. Quitar capas. Volver a lo básico.
Cada uno encuentra su forma (y la mía es bastante simple)
En mi caso, no he terminado con un .txt como él, pero sí con algo parecido en filosofía: capturar ideas y notas rápido, sin rituales.
Y aquí lo digo tal cual: para eso, uso la app de Notas de Apple.
No porque sea la más completa del mundo, ni porque sea “la herramienta pro”, ni porque tenga la mejor IA del mercado. La uso porque cumple lo que para mí es lo más importante:
- Abrir y escribir en segundos (sin pensar). Desde el móvil, el portátil o el equipo de sobremesa de la oficina.
- Guardar ideas al vuelo, sin estructura rígida.
- Tener un sitio para notas rápidas, borradores, listas y recordatorios mentales.
- Poder volver a ellas después para convertirlas en algo útil (un artículo, una decisión, una tarea real).
Mis “Ideas” y notas son básicamente mi bandeja de entrada mental. Si algo se me ocurre, si detecto un tema interesante, si apunto un enfoque para un post, si quiero anotar una frase, un concepto o una estructura… va ahí. Sin pelearme con el formato. Aunque la idea de Jeff de utilizar el formato texto como algo mucho más estándar me llama la atención, con Notas estoy atado a Apple.
La clave no es la herramienta: es el hábito de capturar
Lo que me gusta del método de Jeff Huang (y lo que intento aplicar a mi manera) es esta idea: no necesitas un sistema perfecto, necesitas uno que uses de verdad cada día sin peros.
Porque el mayor enemigo de la eficiencia no es la falta de apps. Es esto:
- confiar en “me acordaré luego” (spoiler: no),
- dejar ideas sueltas en chats, correos, pestañas, capturas,
- o apuntar cosas en diez sitios distintos y luego no encontrarlas nunca.
Con las Notas de Apple intento evitar justo eso: que las ideas se pierdan. Que la chispa se apague por no haberla escrito.
Seguimiento: de nota rápida a idea que madura
Una nota rápida no es un proyecto. Pero puede ser el germen.
Mi flujo suele ser algo así:
- Captura inmediata: escribo lo justo para no olvidarlo.
- Acumulo sin culpa: no todo tiene que convertirse en algo.
- Reviso cuando toca y como un hábito real: y algunas notas “piden” salir, porque conectan con un artículo, una necesidad, un cliente, una noticia o una reflexión.
- Convierto lo útil en acción: lo que merece la pena se transforma en contenido, tareas o decisiones.
Y lo demás… se queda ahí. No pasa nada. La productividad real también es aceptar que no todo lo que piensas tiene que ejecutarse.
Lo importante: un sistema que te deje pensar
Al final, para mí la eficiencia va de esto:
- quitar ruido,
- reducir la carga mental,
- y dejar espacio para lo que de verdad importa: pensar, crear, resolver.
El archivo .txt de Jeff Huang me parece un gran recordatorio de que lo simple puede escalar sorprendentemente bien. Y mi sistema con Notas de Apple es mi versión de lo mismo: un sitio rápido, accesible y sin fricción para capturar lo que pasa por la cabeza antes de que desaparezca.
Porque al final, cada uno busca “la mejor forma” de ser eficiente y tener hábitos reales… y casi siempre la mejor forma es la que te resulta tan fácil que no puedes poner excusas para no usarla.