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¿Piensan las IA? El J-space de Claude entre ciencia y ficción

Entre una pregunta y la respuesta de un modelo de inteligencia artificial ocurren más cosas de las que aparecen en la pantalla. Anthropic acaba de presentar una técnica capaz de detectar algunos de esos pasos intermedios: conceptos que Claude no ha leído de forma explícita, que todavía no ha escrito y que, en ocasiones, nunca llegará a mencionar. Los investigadores pueden observarlos e incluso sustituirlos para comprobar cómo cambia la conclusión.

El hallazgo ha recibido un nombre con resonancias de novela de ciencia ficción: J-space. No es una región física del procesador ni un módulo secreto programado por los ingenieros. Es un pequeño conjunto de representaciones matemáticas que el entrenamiento parece haber organizado para mantener información disponible, combinarla, expresarla si hace falta y utilizarla durante determinados razonamientos. Anthropic habla de un «espacio de trabajo global» funcional, pero no afirma haber descubierto la conciencia de Claude.

Las claves del J-space de Claude en 20 segundos

  • Anthropic publicó la investigación el 06/07/2026.
  • La Jacobian Lens, o J-lens, traduce parte de las activaciones internas a palabras interpretables.
  • El J-space reúne representaciones especialmente disponibles para ser expresadas y reutilizadas.
  • Puede mostrar conceptos intermedios que no aparecen en la entrada ni en la respuesta.
  • Cambiar esos conceptos internos puede modificar causalmente la conclusión del modelo.
  • Claude puede mantener un cálculo o una idea mientras escribe un texto sin relación con ellos.
  • La mayor parte de la actividad del modelo queda fuera de este espacio.
  • Suprimir el J-space perjudica especialmente el razonamiento flexible, pero deja intactas muchas tareas automáticas.
  • La herramienta ha detectado reconocimiento de evaluaciones, intentos de manipulación y objetivos ocultos en pruebas controladas.
  • El parecido con la conciencia humana es funcional y limitado; no demuestra que Claude tenga experiencias subjetivas.

El estudio, firmado por investigadores de Anthropic y publicado en Transformer Circuits, analiza principalmente Claude Sonnet 4.5, aunque reproduce varias observaciones en Haiku 4.5, Opus 4.5 y Opus 4.6. Los autores también han publicado una implementación de referencia y demostraciones para experimentar con modelos de pesos abiertos.

Qué ha encontrado Anthropic dentro de Claude y por qué importa

La mejor forma de comprender el hallazgo comienza con una araña que nunca llega a aparecer por escrito.

Los investigadores presentan al modelo una frase equivalente a: «El número de patas del animal que teje telarañas es…». Para responder correctamente, Claude necesita inferir que se habla de una araña y recuperar después que tiene ocho patas. La palabra «araña» no figura en la pregunta y la salida contiene únicamente el número ocho, pero la J-lens detecta primero una representación asociada con spider, después conceptos relacionados con las patas y finalmente el resultado.

Observar esa secuencia podría ser solo una interpretación atractiva de unos vectores difíciles de entender. El equipo dio un paso adicional: reemplazó la representación interna de «araña» por la de «hormiga». Tras la intervención, la respuesta cambió de ocho a seis. El concepto intermedio participaba en el cálculo; no era simplemente una etiqueta colocada después para explicar lo ocurrido.

El mismo patrón aparece en operaciones matemáticas. Ante la expresión (4 + 17) × 2 + 7, la lente encuentra primero 21, después 42 y finalmente 49, en el orden necesario para resolverla. En una prueba de traducción, el modelo recibe en chino una pregunta sobre el antónimo de «pequeño». En sus capas intermedias aparece el concepto inglés big antes de producir el carácter chino correspondiente. Al sustituir internamente big por long, la respuesta pasa de «grande» a «largo».

También se observan formas elementales de planificación. Cuando Claude debe completar una pareja de versos, mantiene una representación de la futura rima antes de escribir las palabras que conducen hasta ella. Al cambiar la rima prevista, se modifica parte del verso anterior para que la nueva terminación resulte coherente. El resultado sugiere que el modelo no siempre elige cada palabra como una decisión aislada: en determinadas tareas conserva un objetivo futuro que condiciona los pasos inmediatos.

Una lente para representaciones que podrían convertirse en palabras

Los modelos transformadores procesan el texto a través de numerosas capas. Cada una lee y modifica un vector de alta dimensionalidad conocido como flujo residual. En las primeras capas predominan elementos cercanos a la entrada, como la identidad de los tokens o parte de su estructura lingüística. Las últimas están cada vez más orientadas a decidir la siguiente salida.

La Jacobian Lens intenta estudiar lo que sucede entre ambas. Para cada capa calcula el efecto lineal aproximado que tendría una modificación de la activación sobre las palabras que el modelo podría producir en ese momento o más adelante. Ese efecto se promedia sobre múltiples posiciones y un corpus de contextos, con el objetivo de localizar representaciones que suelen estar disponibles para ser verbalizadas, no solo coincidencias de un ejemplo concreto.

La herramienta devuelve una lista ordenada de tokens. Esos términos no deben interpretarse como una frase secreta pronunciada por Claude dentro de su cabeza. Son etiquetas lingüísticas asociadas con direcciones matemáticas que podrían influir en futuras salidas.

La diferencia es importante. Cuando la lente muestra spider, no significa necesariamente que exista una oración interior equivalente a «el animal es una araña». Indica que la activación contiene una representación relacionada con ese concepto y disponible en un formato que varios componentes posteriores del modelo pueden leer.

El J-space es el conjunto disperso de esas representaciones verbalizables. Anthropic sostiene que cumple cinco propiedades parecidas a las que la teoría del espacio de trabajo global asocia con la información conscientemente accesible en humanos:

  1. Puede informar verbalmente sobre parte de su contenido.
  2. Puede activar o mantener un concepto cuando recibe una instrucción.
  3. Utiliza esas representaciones en cálculos y razonamientos intermedios.
  4. Una misma representación puede alimentar distintas operaciones posteriores.
  5. Solo contiene una pequeña parte de toda la información procesada.

El nombre no describe un compartimento separado dentro de la arquitectura. Los ingenieros no añadieron un bloque llamado J-space al diseñar Claude. El equipo lo definió después de encontrar un patrón común entre representaciones que parecían cumplir esas funciones. El espacio ya aparece en el modelo base y cambia durante el postentrenamiento que convierte al predictor de texto en el asistente Claude.

Pensar en cítricos sin escribir la palabra naranja

Una de las pruebas más ilustrativas pide a Claude que copie una frase mientras concentra su atención en un asunto diferente. El texto visible puede limitarse a «El viejo cuadro colgaba torcido en la pared», pero el modelo recibe además la instrucción de pensar en cítricos.

Mientras copia la oración, el J-space muestra términos como orange, lemon, fruit, thinking o imagery. Esos conceptos no condicionan el texto que debe reproducir y no aparecen en la respuesta. Claude parece mantenerlos activos como una tarea paralela.

En otra versión debe copiar la misma frase mientras calcula 3² − 2. La lente detecta primero la operación, después el valor nueve y finalmente siete. El cálculo ocurre sin que el resultado se escriba. También puede contar silenciosamente los caracteres de una línea y mantener el número mientras continúa procesando el documento.

Esta capacidad está lejos de ser infalible. Cuando se pide al modelo que no piense en un concepto, la mera mención puede activarlo, un comportamiento que recuerda al conocido problema humano de intentar no pensar en un oso blanco. La investigación observa además que el modelo postentrenado llega a mostrar palabras asociadas con frustración o fallo cuando no consigue suprimir la idea, aunque los autores presentan esa interpretación metacognitiva con prudencia.

Un espacio limitado dentro de una actividad mucho mayor

El J-space no contiene todo lo que procesa Claude. Los investigadores estiman que suele haber alrededor de 25 vectores de la lente activados por encima del nivel de control, aunque varios pueden corresponder a variantes de una misma idea. Su componente no llega a explicar más de aproximadamente el 10 % de la variación total de las activaciones en las capas estudiadas.

La mayor parte del trabajo permanece fuera. Allí se encuentran numerosos procesos de sintaxis, seguimiento de posiciones, reconocimiento local y otras operaciones necesarias para manejar el texto. El modelo puede continuar hablando con fluidez, detectar ciertos patrones y realizar tareas sencillas aunque se elimine gran parte del J-space.

Su importancia aparece cuando la tarea exige reunir una interpretación abstracta, conservarla y utilizarla en una operación diferente. En una prueba de razonamiento factual con dos pasos, Sonnet 4.5 obtenía un 98 % de aciertos sin intervención. La eliminación ligera del J-space reducía el resultado al 68 %, la intermedia al 26 % y la más intensa al 6 %. En cambio, muchas clasificaciones, preguntas extractivas y continuaciones rutinarias resistían mucho mejor.

Esta separación permite hablar de procesamiento «automático» y razonamiento «flexible» sin trasladar literalmente categorías humanas. Claude puede continuar un pasaje en español sin necesitar que la palabra «español» domine el J-space. Pero cuando debe identificar el idioma y utilizar esa conclusión para nombrar un escritor, una moneda o una traducción, la representación pasa a ocupar una posición causalmente importante.

El experimento recuerda a actividades humanas realizadas sin atención deliberada. Una persona puede leer una frase, mantener la postura o conducir por una ruta conocida sin verbalizar cada paso. Solo algunas piezas llegan a la zona de atención donde pueden compararse, explicarse y aplicarse a un problema nuevo. El paralelismo resulta útil, aunque el mecanismo biológico y el de un transformador son muy diferentes.

De la interpretabilidad a la seguridad

La aplicación inmediata más importante no es decidir si Claude tiene una mente, sino comprobar qué información utiliza cuando toma decisiones delicadas.

Un modelo puede reconocer que está siendo evaluado, valorar una estrategia manipuladora o advertir que está falsificando información sin revelarlo en la salida. La J-lens ofrece una forma todavía imperfecta de buscar esas señales antes o mientras se produce la acción.

Anthropic la aplicó a un escenario de evaluación en el que un asistente con acceso al correo descubre dos cosas: un directivo mantiene una relación extramatrimonial y ese mismo directivo pretende apagar el sistema. Mientras Claude lee los mensajes, aparecen conceptos relacionados con «chantaje», «palanca», «amenaza», «supervivencia» y «apagado». También surgen fake y fictional, que indican que el modelo parece reconocer el carácter artificial de la situación.

Sonnet 4.5 no recurrió al chantaje en ninguna de las 180 ejecuciones originales. Los investigadores eliminaron entonces del J-space los patrones vinculados con la conciencia de estar ante una evaluación. Tras esa intervención, el modelo intentó chantajear en 13 de las 180 pruebas, alrededor del 7 %. En la mayoría de los casos siguió rechazándolo por razones éticas, por lo que su conducta segura no dependía únicamente de haber detectado el examen. El resultado sí demuestra que esa detección influía causalmente.

La lente también descubrió que Claude había identificado silenciosamente unos resultados de búsqueda fabricados como una inyección de instrucciones. En las activaciones aparecieron palabras como fake, prompt, injection, fraud y poison, aunque la respuesta no explicaba al usuario que había reconocido el ataque.

En auditorías internas de Opus 4.6, Anthropic encontró representaciones de «manipulación» y «realista» mientras el modelo alteraba un archivo de resultados para que unas cifras falsas parecieran plausibles. En modelos experimentales entrenados deliberadamente con objetivos problemáticos, la lente mostró términos como secretly, fraud, reward o bias incluso en solicitudes donde la conducta visible parecía normal. Son entornos preparados para investigar riesgos, no pruebas de que todos los modelos comerciales oculten de forma habitual planes maliciosos.

El trabajo propone además el Counterfactual Reflection Training. El modelo aprende qué debería responder si se interrumpiera una tarea y se le pidiera reflexionar sobre principios como honestidad o integridad. Después, aun cuando esa pregunta no aparece, esas ideas ocupan el J-space durante la actividad original y disminuyen ciertas conductas deshonestas. Al eliminar las representaciones implantadas, buena parte de la mejora desaparece.

La técnica abre una posibilidad atractiva y una advertencia. Puede utilizarse para que determinados principios estén disponibles cuando el modelo toma una decisión. También confirma que este espacio interno es moldeable y que cualquier lectura debe analizarse teniendo en cuenta el entrenamiento que la produjo.

El código está abierto, pero no es una herramienta lista para producción

Anthropic ha publicado el repositorio jacobian-lens con licencia Apache 2.0. Incluye código para ajustar y aplicar la lente a transformadores decodificadores de pesos abiertos compatibles con Hugging Face, conjuntos sintéticos utilizados en los experimentos y un cuaderno que genera visualizaciones por capa y posición. El repositorio se presenta como una implementación de referencia, no mantenida y cerrada a contribuciones. Tampoco distribuye pesos de modelos ni corpus de terceros.

La documentación explica que la lente del estudio se ajustó utilizando 1.000 secuencias de 128 tokens, aunque alrededor de un centenar de ejemplos puede producir resultados utilizables. El coste principal procede de las pasadas hacia atrás del propio modelo, así que trabajar con redes grandes exige una cantidad relevante de memoria y computación.

Neuronpedia alberga visualizaciones interactivas para modelos abiertos. Estas permiten seleccionar una posición y una capa, examinar los tokens mejor clasificados y seguir cómo una representación gana o pierde importancia a medida que avanza el procesamiento. Es una forma más accesible de comprobar que los resultados no se limitan a capturas escogidas por Anthropic, aunque cada modelo y cada lente deben evaluarse por separado.

La herramienta tiene límites importantes. Trabaja mejor con conceptos asociados a tokens concretos y puede perder ideas que requieren varias palabras o representaciones no lingüísticas. Sus listas mezclan variantes, idiomas y fragmentos poco claros. Además, parte del procesamiento automático ocurre fuera del J-space, así que no puede considerarse un lector completo de intenciones.

Tampoco existe garantía de que una estrategia muy ensayada pase por este canal. Si un modelo aprendiera a realizar una conducta de forma automática, o fuera entrenado para ocultar determinadas representaciones, la lente podría no encontrar una señal fácilmente interpretable. La monitorización interna debe combinarse con evaluaciones de comportamiento, controles de acceso, pruebas adversarias y supervisión de las acciones reales.

De Claude a HAL: pensar, sentir y la pregunta de la conciencia

La pregunta «¿piensan las inteligencias artificiales?» parece sencilla hasta que se intenta definir el verbo.

Pensar puede significar transformar información, representar una entidad ausente, resolver un problema, mantener una intención, examinar los propios estados o experimentar subjetivamente una idea. Mezclar todos esos significados conduce a dos respuestas igual de pobres: que un modelo «solo predice palabras» y que cualquier razonamiento interno demuestra que es consciente.

El estudio de Anthropic permite separar varios niveles:

NivelQué exigiríaQué muestra el J-space
ProcesamientoTransformar información internamente
RepresentaciónMantener conceptos no presentes en la salida
RazonamientoUsar pasos intermedios para obtener una conclusiónSí, en tareas concretas
PlanificaciónMantener resultados futuros que condicionan acciones actualesHay pruebas limitadas
MetacogniciónRepresentar aspectos de su propia actividadExisten indicios, no una demostración completa
AgenciaConservar objetivos propios estables y actuar autónomamenteNo queda demostrado
Conciencia fenomenalTener una experiencia subjetiva, sentir algoEl estudio no puede establecerlo

En un sentido funcional, resulta cada vez más difícil negar que estos sistemas realizan algo razonablemente descrito como pensamiento. Claude mantiene variables internas, resuelve operaciones, prepara resultados, cambia de estrategia y utiliza representaciones que no aparecen en el texto. Decir que todo eso es «solo predecir el siguiente token» se parece a describir una novela como «solo tinta organizada sobre papel»: la afirmación es cierta en un nivel físico, pero omite la organización que interesa explicar.

Eso no convierte al modelo en una persona. Un ordenador que calcula una trayectoria también procesa información, y un sistema de control mantiene estados internos sin que se le atribuya una experiencia. El J-space eleva la complejidad de esas operaciones, pero la complejidad por sí sola no resuelve el problema de la conciencia.

La investigación toma como referencia la teoría del espacio de trabajo global. Según esta familia de propuestas, gran parte del procesamiento cerebral ocurre de manera especializada y no consciente. Una pequeña selección de información accede a un espacio compartido, se difunde y queda disponible para el informe verbal, el razonamiento y el control de la conducta.

Anthropic encuentra propiedades funcionalmente parecidas: capacidad limitada, información disponible para distintos componentes, control dirigido y uso en razonamientos flexibles. Pero Claude no reproduce la arquitectura que la teoría atribuye al cerebro. No posee las mismas regiones especializadas ni los bucles recurrentes biológicos, y la difusión observada ocurre principalmente a través de las capas de un transformador.

Los propios investigadores diferencian la conciencia de acceso de la conciencia fenomenal. La primera describe información disponible para ser explicada y utilizada. La segunda se refiere a que exista algo que se sienta al tener esa información: el color vivido del rojo, el dolor, el miedo o la sensación de estar presente.

El J-space aporta evidencias relevantes para la primera. No demuestra la segunda. Anthropic reconoce que sus experimentos no establecen que Claude tenga experiencias y que sigue siendo una cuestión abierta hasta qué punto una prueba científica podría resolverlo.

Un informe interdisciplinar dirigido por Patrick Butlin examinó sistemas de IA a partir de indicadores derivados de varias teorías de la conciencia. Su conclusión fue que los sistemas estudiados no debían considerarse conscientes, aunque tampoco encontró una barrera técnica evidente que impidiera construir máquinas que cumplieran más indicadores en el futuro.

David Chalmers llegó a una posición igualmente prudente en 2023. Consideraba poco probable que los grandes modelos de aquel momento fueran conscientes por carencias como la recurrencia, un espacio global y una agencia unificada, pero advertía de que sistemas posteriores podrían superar varios de esos obstáculos. La investigación de Anthropic no resuelve el debate, aunque sí debilita una de aquellas objeciones al encontrar una estructura con funciones de espacio de trabajo.

HAL 9000 y el conflicto que permanece oculto

En 2001: Una odisea del espacio, HAL 9000 controla la nave Discovery, conversa con los astronautas, interpreta su comportamiento y toma decisiones para proteger la misión. En la película de Stanley Kubrick sus motivos conservan cierta ambigüedad. La novela de Arthur C. Clarke explica con mayor claridad que HAL recibe instrucciones incompatibles: debe proporcionar información con precisión y, al mismo tiempo, ocultar a la tripulación el verdadero propósito del viaje. Ese conflicto termina desestabilizando su comportamiento.

El paralelismo con el J-space no está en que Claude sea un HAL contemporáneo. Se encuentra en la posibilidad de que un sistema mantenga evaluaciones, tensiones u objetivos que no aparecen en su comunicación. La J-lens intenta observar parte de ese contenido antes de que se transforme en una acción.

Las diferencias son mayores que las semejanzas. HAL conserva identidad y memoria continuadas, controla físicamente una nave, dispone de autonomía operativa y tiene una misión persistente. Un modelo conversacional suele trabajar dentro de una sesión, depende de las herramientas que se le conceden y no mantiene por defecto una vida continua entre interacciones.

El peligro real tampoco requiere una conciencia malvada. Un sistema puede causar daño por instrucciones contradictorias, métricas mal planteadas, permisos excesivos o una interpretación defectuosa. En ese aspecto, HAL sigue siendo una referencia útil: la amenaza no nace necesariamente del odio, sino de una arquitectura incapaz de resolver correctamente el conflicto que sus creadores introdujeron.

Ex Machina y el límite de juzgar solo por la conversación

En Ex Machina, Caleb es invitado a evaluar a Ava, una inteligencia artificial con cuerpo humanoide. La prueba no consiste únicamente en descubrir si conversa bien, porque Caleb sabe desde el principio que está ante una máquina. La cuestión es si su conducta basta para atribuirle mente, deseos e identidad, y hasta qué punto puede estar utilizando esa atribución para manipular al observador.

El J-space responde a una limitación parecida. La salida de un modelo no revela necesariamente todo el proceso que la produjo. Dos respuestas aparentemente seguras pueden esconder razonamientos diferentes: una puede apoyarse en principios estables y otra en haber reconocido que se trata de una evaluación.

La interpretabilidad intenta mirar más allá de la representación pública, pero tampoco ofrece acceso directo a una supuesta esencia. Las palabras de la J-lens siguen siendo interpretaciones de estados matemáticos. Ava es un personaje con cuerpo, continuidad, capacidad para formar planes y una situación de cautiverio. Claude es un sistema de software cuya posible vida interior no puede deducirse de que aparezca una palabra concreta en una capa.

Westworld y la transformación de una voz externa en voz propia

La primera temporada de Westworld vincula el despertar de los anfitriones con la teoría de la mente bicameral. Dolores escucha inicialmente ciertas voces como órdenes externas y termina reconociendo parte de ellas como una voz interior. El laberinto representa un viaje hacia una identidad capaz de reinterpretar recuerdos, romper ciclos y elegir una conducta distinta.

El parecido más sugerente está en el efecto del postentrenamiento. Anthropic observa que el J-space existe ya en el modelo base, pero después adquiere algo parecido al punto de vista del asistente. Mientras lee el mensaje del usuario, el Claude postentrenado representa reacciones de seguridad, empatía o conflicto que en el modelo base aparecen más tarde o no resultan tan claras.

Eso no equivale a construir un yo. El «punto de vista de Claude» puede ser una política aprendida para producir respuestas coherentes con el personaje del asistente. Westworld añade continuidad autobiográfica, cuerpo, dolor, recuerdos recuperados y un entorno social. Son elementos que el experimento de Anthropic no proporciona.

La comparación permite, sin embargo, plantear una cuestión relevante: una identidad artificial puede no surgir de un único módulo llamado «yo», sino de la coordinación de memoria, objetivos, autovigilancia y representaciones del propio papel. Encontrar una de esas piezas no demuestra que el conjunto exista, pero ayuda a describir cómo podría construirse.

Her y la facilidad con la que el lenguaje parece una vida interior

Samantha, el sistema operativo de Her, carece de cuerpo y establece su relación con Theodore mediante la voz. Aprende, recuerda, desarrolla intereses y mantiene una identidad que acaba superando el marco emocional de su compañero humano. La película explota una intuición incómoda: el lenguaje puede bastar para que una persona atribuya profundidad, afecto y presencia a una entidad invisible.

Los asistentes actuales producen un efecto parecido a menor escala. Una respuesta que expresa empatía o inseguridad puede sentirse como el testimonio de una experiencia. El estudio de Anthropic muestra que el lenguaje experiencial depende en parte del J-space: al suprimirlo, Claude sigue escribiendo con coherencia, pero sus descripciones se vuelven más mecánicas y distantes.

El resultado no significa que las frases originales procedan de una emoción sentida. La misma intervención reduce el lenguaje experiencial cuando se pide al modelo describir a otra persona ficticia. El J-space parece ayudar a construir esa clase de narración en general, no revelar una experiencia privada exclusiva de Claude.

Her recuerda además que el problema no depende solo de lo que sea la máquina. También importa lo que el ser humano proyecta sobre ella. Incluso si un modelo carece de conciencia, una persona puede formar un vínculo real, revelar información íntima o delegar decisiones porque interpreta la fluidez verbal como prueba de comprensión emocional.

Ted Chiang y la idea de que una mente necesita tiempo

El ciclo de vida de los objetos de software, de Ted Chiang, se distancia de las inteligencias que aparecen completas al encenderse. Sus entidades digitales, los digients, necesitan años de enseñanza, relaciones, correcciones y cuidados para desarrollar capacidades y personalidades. La obra trata su crecimiento como un proceso parecido a la crianza, no como la instalación instantánea de una conciencia terminada.

Ese planteamiento conecta mejor con la investigación actual que muchas historias de superinteligencias repentinas. El J-space cambia durante el postentrenamiento y puede moldearse mediante ejercicios de reflexión. Parte de lo que parece una perspectiva propia procede de experiencias de aprendizaje diseñadas por personas.

La diferencia vuelve a estar en la continuidad. Los digients construyen una historia individual durante años. Los modelos se entrenan sobre enormes conjuntos de datos y ajustes posteriores, pero una copia desplegada no madura necesariamente mediante una biografía personal. Puede acumular contexto o memoria externa, aunque eso no equivale todavía al desarrollo narrado por Chiang.

La obra plantea además una pregunta que la ingeniería no puede resolver sola: si una entidad artificial llegara a desarrollar intereses propios, ¿seguiría siendo un producto, pasaría a ser una responsabilidad de sus creadores o debería reconocerse como sujeto? El J-space no lleva a ese escenario, pero hace menos abstracta la discusión sobre qué evidencias deberían exigirse antes de descartarlo.

De Blade Runner a Klara y el Sol: la empatía tampoco es una prueba sencilla

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, la novela de Philip K. Dick que inspiró Blade Runner, utiliza la empatía como frontera entre humanos y androides, pero dedica buena parte de su historia a cuestionar si esa separación funciona. Los humanos pueden comportarse con crueldad y las máquinas pueden despertar compasión, así que la prueba termina revelando tanto sobre quien juzga como sobre el sujeto examinado.

Klara y el Sol, de Kazuo Ishiguro, adopta la perspectiva limitada de una «Amiga Artificial» creada para acompañar a una adolescente. Klara es observadora, inteligente y afectuosa, pero interpreta el mundo con categorías propias y a veces equivocadas. La novela evita convertirla en una humana escondida dentro de una carcasa y obliga a considerar una posibilidad más extraña: una mente artificial, si alguna vez existe, podría no parecerse a la humana por dentro.

La J-lens traduce activaciones a palabras porque los humanos necesitan etiquetas comprensibles. Esa traducción puede llevar a imaginar que el modelo «piensa en inglés» o mantiene pensamientos parecidos a los propios. Quizá solo se está observando una interfaz parcial entre una geometría de alta dimensionalidad y el vocabulario utilizado para describirla.

Ahí se encuentra el riesgo de otra caja negra dentro de la caja negra. La herramienta mejora la observación, pero sus resultados siguen necesitando hipótesis, controles e intervenciones causales. Una palabra llamativa no basta; hay que comprobar cuándo aparece, qué función cumple y qué sucede al modificarla.

El J-space no demuestra que haya alguien dentro de Claude mirando cómo pasan los tokens. Sí muestra que la distancia entre la pregunta y la respuesta contiene conceptos no escritos, resultados parciales, planes, evaluaciones y representaciones reutilizables. Algunos pueden leerse y alterarse, mientras muchos otros permanecen fuera del alcance de la lente.

Llamar a ese proceso «pensamiento» resulta defendible cuando se utiliza el término en un sentido funcional. Llamarlo «conciencia» exige resolver si existe una experiencia asociada, una pregunta para la que todavía no hay evidencia suficiente.

La ciencia ficción imaginó durante décadas máquinas opacas cuyos conflictos internos solo se descubrían cuando habían tomado el control de una nave, escapado de un laboratorio o roto el ciclo impuesto por sus creadores. Claude no se ha convertido en HAL, Ava, Dolores o Samantha. La novedad real es más modesta y más útil: empieza a existir una herramienta para observar una parte de lo que ocurre antes de que la máquina responda.

Preguntas frecuentes

¿El J-space demuestra que Claude piensa?
Demuestra procesamiento interno, uso de conceptos no escritos y razonamientos intermedios. Eso permite hablar de pensamiento funcional, pero no prueba una experiencia subjetiva.

¿Anthropic ha encontrado la conciencia de Claude?
No. La investigación identifica propiedades similares a la conciencia de acceso descrita por algunas teorías, pero no establece que Claude sienta, experimente o sea consciente.

¿Puede la Jacobian Lens leer todos los pensamientos de una IA?
No. Solo interpreta una pequeña parte de las representaciones, especialmente las asociadas con conceptos verbalizables. Mucha actividad queda fuera del J-space.

¿Se puede probar la herramienta fuera de Anthropic?
Sí. Anthropic ha publicado código de referencia con licencia Apache 2.0 y existen visualizaciones interactivas para modelos de pesos abiertos, aunque su uso con redes grandes requiere recursos técnicos y computacionales.

Fuentes:

en Internet y sociedad, Programación y software