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Cuando España fabricaba chips: lo que perdimos y lo que intentamos ahora

En el Parque Tecnológico de Madrid, en Tres Cantos, hay una nave de más de 20.000 metros cuadrados vacía desde hace años y a la venta por 300 millones de euros. Allí estuvo la primera fábrica de microchips que AT&T abrió fuera de Estados Unidos. La inauguró el Rey Juan Carlos I el 1 de diciembre de 1987, producía 6.000 obleas de silicio a la semana y llegó a dar trabajo a cerca de mil personas.

El hombre que la dirigió desde su apertura, Jaime Martorell, es hoy el comisionado especial del PERTE Chip, el plan de 12.250 millones de euros con el que España intenta volver a fabricar semiconductores. Le ha tocado reconstruir lo que vio montar y desmontar.

Las claves de la industria española de chips en 20 segundos

  • AT&T inauguró en Tres Cantos en 1987 su primera fábrica de chips fuera de Estados Unidos.
  • El Estado comprometió el 60 % de la inversión. Cerró en 2001 y la nave sigue vacía.
  • El empleo español en fabricación electrónica cayó de 86.400 personas en 2000 a 35.500 en 2023.
  • El PERTE Chip moviliza 12.250 millones y no hay ninguna planta avanzada en marcha.

La semana pasada escribí sobre los cuatro intentos europeos de soberanía tecnológica que fracasaron, desde el Plan Calcul de 1966 hasta JESSI. España tuvo su propio capítulo en esa historia, y es bastante menos conocido de lo que debería. Aquí se fabricaron chips, ordenadores y centrales telefónicas. Y luego dejamos de hacerlo.

La fábrica de chips que pagamos entre todos

El acuerdo entre Telefónica y AT&T se cerró a finales del primer trimestre de 1986 y dio lugar a AT&T Microelectrónica de España, participada al 80 % por la americana y al 20 % por la operadora española. Los socios eligieron Tres Cantos porque era Zona de Urgente Reindustrialización, con sus ventajas fiscales.

Aquí viene el dato que cambia la lectura del caso, y que aparece en el trabajo del historiador económico Ángel Calvo: el Gobierno comprometió el 60 % de la inversión total en subvenciones y créditos blandos. No fue una implantación de mercado. Fue política industrial pagada con dinero público, exactamente el mismo instrumento que usamos ahora.

Y funcionó durante un tiempo. La planta fabricaba circuitos integrados CMOS a medida, al principio a 1,75 micras. En 1994 facturaba 185,2 millones de dólares, vendía el 95 % de su producción fuera del grupo AT&T y destinaba el 75 % a Europa. En diciembre de 1995 se anunciaron 147,5 millones de dólares para modernizarla hasta las 0,35 micras y llevarla a 5.000 obleas semanales.

El final llegó rápido. La propiedad pasó de AT&T a Lucent y de Lucent a Agere Systems, y esta última justificó el cierre diciendo que la producción había pasado del 100 % en octubre de 2000 a solo un 25 % de la capacidad a principios de 2001. En julio de ese año se anunció el acuerdo para que BP comprara terrenos, edificios y equipos, con una inversión de más de 20.000 millones de pesetas (unos 120 millones de euros al tipo fijo de conversión de 1998, sin ajustar por inflación) para fabricar células solares y 600 puestos previstos a pleno rendimiento. Aquella actividad fotovoltaica terminó en julio de 2009.

En octubre de 2023 la Asamblea de Madrid rechazó una propuesta para recuperar la fábrica. La nave sigue ahí.

Imagen generada por IA de la fábrica de Tres Cantos.

Standard Eléctrica, Piher y una industria que existió de verdad

Tres Cantos no fue un caso aislado. Hay una frase del Foro Histórico de las Telecomunicaciones que conviene leer despacio: los equipos de telecomunicaciones instalados en España durante el siglo XX fueron casi en su totalidad de fabricación nacional.

Standard Eléctrica, constituida en Madrid el 21 de enero de 1926 por ITT y la Compañía Telefónica Nacional de España, llegó a emplear a unas 23.000 personas y tuvo el monopolio de suministro a Telefónica hasta principios de los setenta. Su fábrica de Villaverde, construida en 1962 e inaugurada en 1964, fabricaba centrales de conmutación y en 1989 declaraba capacidad para 1,8 millones de líneas al año. Pasó al grupo Alcatel en 1986 y su cierre se anunció en otoño de 2001. De sus cuatro plantas solo sobrevive la de Maliaño, y en manos de otra multinacional.

Piher fue la mayor empresa de componentes electrónicos de capital español. Nació en Badalona en 1949 y en 1975 tenía cinco plantas y unas 3.000 personas: Badalona, Tudela, Granollers (donde fabricaba semiconductores de silicio), Madrid y Cardedeu. Suministraba a Philips y a Grundig, y en 1974 era la empresa número 33 entre los grupos industriales españoles.

Su derrota tiene una cifra que lo explica todo sin adjetivos: la competencia del sudeste asiático vendía 500 resistencias por un dólar, y Piher vendía cien por nueve. Presentó suspensión de pagos entre enero y febrero de 1986. Tudela se salvó por la intervención de la Diputación Foral de Navarra y sigue operando hoy bajo otro nombre.

Imagen de Standard Eléctria S.A. Fuente: Docomomo

La lista completa da para un museo. Telesincro construyó en Cerdanyola el Factor-P, el primer ordenador diseñado y fabricado en España, con prototipo en 1967, y en 1972 alcanzó el 16 % de las ventas del sector y el tercer puesto del mercado español. Secoinsa, constituida en 1975 por el INI, Fujitsu, Telefónica y varios bancos, fabricó en Málaga hasta que Telefónica vendió la división informática a Fujitsu España en 1986. Investrónica, filial de El Corte Inglés, lanzó en 1986 el primer compatible IBM PC fabricado en España. Telettra hizo en 1982 las antenas de Torre España. Y Sony puso en marcha en agosto de 1991 su planta de Viladecavalls, que en 2010 anunció el cierre y acabó traspasada a Ficosa.

Miniordenador Telesincro Factor S fabricado en Barcelona en 1971
Un Telesincro Factor S de 1971, conservado en el Museu Nacional de la Ciència i de la Tècnica de Catalunya. Foto: Auledas, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.

La cuenta exacta de lo que se fue, y cuándo

Los datos de Eurostat para la rama de fabricación de productos informáticos, electrónicos y ópticos son bastante claros:

  • 1995: 61.000 ocupados
  • 2000: 86.400 ocupados
  • 2008: 43.900 ocupados
  • 2023: 35.500 ocupados

De 2000 a 2023 desaparecieron seis de cada diez empleos del sector. Pero lo importante es el tramo intermedio: entre 2000 y 2008, antes de que estallara la crisis financiera, ya se había perdido el 49,2 %. Cuando llegó 2008, la electrónica española llevaba años haciendo las maletas hacia Asia. La crisis no vació el sector. Lo encontró medio vacío.

Hoy fabricar electrónica aporta 18 céntimos de cada 100 euros de valor añadido de la economía española. En el año 2000 eran 53. La manufactura en su conjunto ha pasado del 17,9 % del valor añadido en 2000 al 11,9 % en 2024. Y España exporta 73 euros de alta tecnología por cada 100 que importa.

La otra industria que se vendió entera: el hosting

Mientras la electrónica se iba, en España crecía otra industria tecnológica, más pequeña y más joven. Y también acabó, casi entera, en manos de fuera.

Arrakis, fundada en Sevilla en 1996 por tres personas que se habían conocido en Fidonet, llegó a 70.000 clientes y al 15 % del mercado. La compró British Telecom en 1999 por unos 1.796 millones de pesetas tras la auditoría, alrededor de 10,8 millones de euros. Servicom, el primer gran servicio en línea español, acabó en Retevisión en 1998. Arsys, nacida en Logroño en 1996, se vendió a dos fondos en 2007, que pagaron 160 millones de euros por el 79 %; seis años después la alemana United Internet se llevó el 100 % por unos 140 millones. Nexica fue a la belga Econocom en 2015.

Yo estaba dentro de esa consolidación, así que lo cuento con conocimiento de causa. Monté Ferca Network en Herencia, Ciudad Real, en 1998. Llegamos a más de 15.000 clientes y más de 1.200 servidores dedicados, en una época sin virtualización, cuando un servidor dedicado era literalmente una máquina física entera. En 2008 acens nos compró, a nosotros y a la alicantina Veloxia, en una misma operación que sumaba 30.000 dominios y cuatro millones de euros de facturación. Tres años más tarde, Telefónica compró acens.

Página web de Ferca network sobre el año 2000-2002.

No buscábamos vender. El mercado estaba en plena concentración y el acuerdo tenía la ventaja de no dejarnos fuera del sector, porque pasábamos a ser socios de acens. Es exactamente lo que le ocurrió al resto: el hosting español no desapareció por incompetencia, se vendió porque a partir de cierto tamaño porque la concentración era un punto a favor para seguir creciendo y compitiendo. Pero también he de decir en este punto que hay muchos históricos que siguen desde entonces sin ventas ni fusiones como mi amigo Daniel Salamanca de Comvive Servidores o la gallega DinaHosting.

Hay un detalle de aquella etapa que me sigue pareciendo la mejor metáfora de todo esto. Teníamos un panel de control propio llamado CHS, Custom Hosting System, escrito en C por mi socio David Sánchez, que competía en aquellos años con Plesk y cPanel, los dos estándares mundiales. Dejó de mantenerse el día de la venta. Y casi veinte años después sigue funcionando en algún servidor por ahí, robusto como el primer día y sin una sola línea nueva. No lo mató un fallo técnico. Lo paró una operación corporativa.

Simulación de como era el panel de control CHS de Ferca Network y Veloxia network (zylos).

Lo que quedó: una cooperativa y unos laboratorios públicos

De toda aquella industria de semiconductores queda esencialmente una empresa. Fagor Electrónica, cooperativa del grupo Mondragón fundada en 1959, se presenta como la única fabricante de semiconductores del Estado español y una de las pocas fabricantes de diodos de Europa. Fabrica diodos, rectificadores, tiristores y carburo de silicio, y trabaja en producir por primera vez en España chips de carburo de silicio policristalino.

Lo demás sobrevivió en los laboratorios públicos, no en las fábricas. Y ahí hay una historia que merece ser más conocida: los chips que miden el viento en Marte se hicieron en España. El sensor de viento de la estación REMS del rover Curiosity es un chip de silicio de 1,5 milímetros de lado, con tres elementos de platino, fabricado en la sala blanca del grupo de Micro y Nano Tecnologías de la Universitat Politècnica de Catalunya junto al Centro de Astrobiología, EADS Astrium Crisa y el Centro Nacional de Microelectrónica. Para el rover Perseverance, el cerebro del sensor de viento lo diseñó el Instituto de Microelectrónica de Sevilla, centro mixto del CSIC y la Universidad de Sevilla.

Instrumento REMS montado en el mástil del rover Curiosity en Marte
El instrumento REMS, con sus dos booms, en el mástil del rover Curiosity. Foto: NASA/JPL-Caltech/MSSS, dominio público.

La capacidad de fabricar silicio en España no murió del todo. Se refugió en la universidad.

Lo que intentamos ahora, y la pregunta incómoda

El PERTE Chip se anunció en 2022 con 12.250 millones de euros, y esa cifra necesita una lectura honesta. 10.750 millones son un mecanismo financiero que opera mediante préstamos y participación en capital, no subvención directa. A cierre de 2025, el director general de la sociedad pública que lo gestiona cifraba en torno a mil millones las operaciones aprobadas en semiconductores. De los 9.350 millones reservados para fabricación no se ha materializado nada: el proyecto de Broadcom, anunciado en 2023 por unos mil millones, se cayó en julio de 2025 sin explicación pública. España no tiene hoy ninguna planta comercial confirmada de lógica avanzada.

Lo que sí avanza es otra cosa, más modesta y quizá más sensata. El centro de semiconductores de Málaga, con obras adjudicadas en mayo de 2026 por 168 millones dentro de 500 comprometidos, tendrá 2.000 metros cuadrados de sala blanca y más de sesenta máquinas para obleas de 300 milímetros, y lo operará el belga imec: será su primera instalación fuera de Bélgica. SPARC construye en Vigo la primera fábrica de chips fotónicos de España, con 17,2 millones y unos 200 empleos directos previstos. Diamond Foundry levanta instalaciones en Trujillo y Zaragoza con 752 millones de participación pública sobre una inversión de 2.350 millones hasta 2029.

Ninguno de esos proyectos es una megafábrica, y precisamente por eso me parecen más creíbles que la megafábrica que no llegó.

Centro de microelectrónica en Málaga, imagen virtual del SETT.

Queda la pregunta incómoda, y es la misma que dejé abierta la semana pasada. Tres Cantos se construyó con el 60 % de dinero público y acabó vacía en catorce años. No falló por falta de inversión ni de tecnología: falló cuando su dueño decidió que le salía más barato fabricar en otro sitio. Poner dinero público sabemos hacerlo, lo hicimos en 1987. Lo que no hemos resuelto todavía es lo otro: quién compra después.

Preguntas frecuentes

¿España ha fabricado chips alguna vez?
Sí. AT&T Microelectrónica de España operó en Tres Cantos desde 1987 hasta 2001, fabricando circuitos integrados CMOS a medida y produciendo unas 6.000 obleas de silicio a la semana. Hoy Fagor Electrónica sigue fabricando semiconductores de potencia en Mondragón.

¿Cuándo se perdió la industria electrónica española?
Sobre todo entre 2000 y 2008. En ese periodo el empleo del sector cayó un 49,2 %, antes de la crisis financiera. Entre 2000 y 2023 la caída total fue del 58,9 %, según datos de Eurostat.

¿Qué es el PERTE Chip y en qué punto está?
Es el plan español de microelectrónica y semiconductores, dotado teóricamente con 12.250 millones de euros, de los que 10.750 son instrumentos financieros y no subvención directa. A cierre de 2025 había alrededor de mil millones en operaciones aprobadas y ninguna planta de fabricación avanzada en marcha.

¿Qué queda hoy de la industria de hosting española?
Muy poco de capital nacional. Arrakis fue a British Telecom, Arsys a la alemana United Internet, Nexica a la belga Econocom y acens a Telefónica. Siguen operando empresas españolas independientes, pero el grueso del sector cambió de manos entre 1999 y 2015.

Fuentes

en Dominios y hosting, Internet y sociedad, Negocio e inversión